Según un informe de la UCA y la fundación Arcor, (“Progresos sociales 2004 – 2006. Avances y retrocesos de una sociedad polarizada”, elaborado por el Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina) los datos que arrojan sobre las condiciones de vida de la niñez siguen evidenciando que la calidad de vida de la población está altamente condicionada por las limitaciones socieconómicas y cómo esto limita a su vez las posibilidades de desarrollo de las nuevas generaciones. Si bien cabe aclarar que las condiciones económicas no son las únicas que se deben analizar en este problema tan complejo, y de hecho la investigación analiza otras variables, el tema de la desigualdad en el acceso a recursos y posibilidades materiales es sin duda un factor de alta preeminencia cuando se analiza el cuadro de situación. Tomando los datos del informe tenemos que:
“…en la Argentina urbana viven 2.557.000 niños/as entre 0 y 9 años de edad, de los cuales el 48% vive en hogares pobres, en términos de ingresos. Asimismo, el 67,5% de los niños y niñas viven en hogares vulnerables en términos socioeconómicos y el 50,8% en hogares con bajo nivel educativo.”
Es clara la relación que se puede establecer entre pobreza material y pobreza en el desarrollo educativo, pero además tenemos que:
“…el 50% de los niños/as de los centros urbanos encuestados pertenecen a hogares sin cobertura médica a través de obra social, mutual, prepaga, etc. El déficit de atención en salud afecta a 6 de cada 10 niños/as pobres y a 2 de cada 10 niños/as no pobres.”
Aquí también está en juego el cruce entre la posibilidad del acceso al sistema de salud y la educación necesaria para el cuidado de la salud.
Ahondando respecto de la posibilidad de acceso y uso de las TICS se menciona que:
“7 de cada 10 chicos en edad escolar y más de 4 de cada 10 adolescentes no accede al uso de Internet. Y esto se incrementa a medida que desciende el nivel socio-económico de los hogares. Según el estrato socioeconómico y la franja etaria, se ve que entre los chicos de mayores recursos (de 6 a 12 años), apenas el 20% no utiliza Internet y el 70% no tiene celular propio.
Contrasta con el 86% de los chicos de menores recursos no navega por la Web -ni siquiera en cíber o locutorios- y el 96% que no tiene celular. Entre los adolescentes (13 a 17), apenas el 5% de los de mejor nivel socioeconómico no utiliza Internet, contra un 70% de los más pobres.”
Nuevamente nos encontramos con el problema del acceso desde el punto de vista material pero diría que esto de algún modo se ve reforzado por el hecho de no tener un adecuado acceso a las TICS desde el marco de la educación institucional, además de las limitaciones propias del entorno familiar y cultural. Es decir, que el problema del acceso es obviamente más amplio que el hecho del acceso material (aunque esto no es de menor importancia), sino que el tema involucra además una política educativa que trabaje sobre el tipo de competencias y conocimientos que deben tener los ciudadanos que en el futuro deberán insertarse de manera productiva en la sociedad. Evidentemente si esto no se piensa y se trabaja desde las condiciones económicas, educativas y culturales el problema seguirá reproduciéndose como en un eterno retorno.
Sin condiciones materiales adecuadas no hay situación de bienestar posible, pero también sin el trabajo sobre la educación para que ésta sea acorde a los nuevos problemas y desafíos que traen aparejado los nuevos desarrollos tecnológicos no podremos mejorar el acceso de las nuevas generaciones hacia el futuro.
Fuentes:
Informe sobre la deuda social
Diario Clarín